Paco

Paco
Paula Carballeira
Blanca Barrio
Kalandraka

Paco es un ratón curioso; un aventurero. Decide ir a la luna a encontrar el tesoro más grande con el que el puede soñar cualquier ratón; y cuando sucede lo que sucede, es la propia luna la que decide acogerle es sus brazos. Un amoroso texto, donde la realidad cobra sentido en el mundo imaginario de Paco.

El niño que no quería dormir

El niño que no quería dormir
Helen Cooper
Editorial Juventud

Hablar de Helen Cooper es hablar de Sopa de Calabazas y sus secuelas (por ejemplo). Una autora traducida y que es capaz de transmitir con sus ilustraciones y su sencillas historias toda la magia que encierran los cuentos: el proceso del cambio. Aquí nos habla de un niño que no quería dormir y de múltiples personajes que se va encontrando, con mucho sueño, por cierto. Un álbum ideal para pequeños lectores y padres inquietos. La reseña de la propia editorial nos indica que "un niño no quiere ir a dormir y se va con su cochecito hacia un país donde hay tigres cansados, soldaditos de plomo y otros juguetes que tienen mucho sueño.... Luego va a ver a la luna, pero también se está durmiendo. Sí, todos están durmiendo, menos la mamá, que está buscando a su niño para ir a la cama..."

El pequeño conejo blanco

El pequeño conejo blanco
Xos Ballesteros Rey
Óscar Villán

Una cabra invade la casa del pequeño conejo blanco y él sale a buscar ayuda... hasta que se encuentra a una pequeña hormiga. No siempre los que parecen más fuertes son los que están dispuestos a enfrentarse a la cabra. Es un texto que me encanta, que lleva acompañándome  en muchas sesiones de cuentos. Ágil y divertido. Con rima o sin ella. Con unas ilustraciones diferentes y que expresan mucho con casi nada. Todo bueno en este álbum Kalandraka.

El corazón sobre la arena


El corazón sobre la arena
Jordi Llompart
Glòria Llompart
Lumen

Voy a copiar un pequeño extracto de una entrevista que le hicieron al autor, creo que sirve de reseña para este bello relato.

«Comencé a escribir El corazón sobre la arena unos días después de la pérdida de mi hija Jana en Namibia, África, en abril de 2005, movido por el impulso profundo de comunicarme con ella y con su mundo extraordinario, un mundo lleno de luz, belleza, inocencia e imaginación, y con la clara intención de retenerlo para siempre. Durante muchos días, inmerso en el duelo por su ausencia, me di cuenta de que una extraña energía parecía dictarme las palabras y los episodios de un cuento que pedía ser escrito. Sentía la necesidad de escribir, y creía que ella, allí donde estuviera, compartiría esta necesidad conmigo.» Jordi Llompart